Hoy escribo luego de mucho tiempo, porque sé que alguien me va a leer.
Pero no sólo lo hago para rendirle homenaje a quién quiere compartir mis pensamientos, sino también para recordar que esto de escribir es un acto de fe -porque la mayoría de las veces no queda nada de tanto esfuerzo-, pero también uno de disciplina -porque la única forma de hacerlo bien es intentando día tras día encontrar la verdad detrás de las palabras-.
Hola tu.
Tener a quien leer es parte del acto de fe. Me hablas?
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