Pobre diablo...el amor el que escribe I

Intentémoslo una vez más pues...

Siempre pensé que lo de escribir se me había acabado el día en que entré a estudiar derecho, rodeado de códigos enaltecedores del hombre blanco y propietario y tocado por el ánimo de lucro del leguleyo. Sin embargo, y si bien más de una década ha pasado, anoche me dieron ganas de volver a hacer de las palabras ideas y de las ideas historias, para que uno o dos desocupados se entretengan durante seis o siete minuticos de su apreciado tiempo....

Hace más de una década escribía de amor,
y hoy estoy entusado.

Recuerdo que no había persona más inocente que este servidor; creo que incluso mis amores platónicos sintieron pena por mi, y no descartaron sus afectos más por miedo a que me partiera por la mitad de la tristeza que por convicción o morbo. Además que en ese entonces tenía honguito (fatal), era tímido y enclenque, de modo que no prometía mucho a la hora del té; aunque eso si, puedo afirmar que le di besos a la gorda del barrio y le terminé al otro día, salvando mi dignidad adolescente frente a los demás del parche.

A pesar de todo esto, tuve momentos de gloria y consagración, como aquella vez en la que esta niña -creo que se llamaba Natalia- recibió de mi parte una nota finamente elaborada y cargada de compromiso:

Natalia...te vi presentando esa ponencia en el foro, y creo que me enamoré!!
será que me das el teléfono de tu casa?
M.

En medio de 120 niños hormonales esperando la reacción de la damisela, Natalia leyó la nota y mirándome con emoción, dijo que si...Cuál Bombonera, cuál Old Trafford, cuál Campín!! tuve mi propia hinchada brava durante unos cuantos minutos de felicidad...me levantaron en hombros, coreaban mi nombre, no podía creerlo!

Pero como todo es prestado en esta vida, el bus del colegio de Natalia se fue y nunca la volví a ver, porque gracias al sentimiento de victoria y la ebriedad de gloria que me embargaban, se me olvidó recibirle el papelito con el puto número, y en esa época no había facebook dónde buscar a quién se había conocido la noche anterior o msn para dárselas de carismático luego de la primera cita.

Esto marcó mi vida amorosa, y me prometí que el día en que volviera a encontrar el amor, no lo dejaría escapar a ninguna parte. Ni siquiera me imaginaba el arroz con pollo que estaba por venir.

Sí, allá estaba. Desde lejos la vio caminando hacia él.
Martín se detuvo, mientras sentía cómo golpeaba su corazón.
La muchacha avanzó hacia él y cuando estuvo a su lado le dijo:
-Te estaba esperando.

Ernesto Sábato, Sobre Héroes y Tumbas.


Comentarios

  1. Estimado Marco V.

    Siento que hay muchas Natalias esperándolo a la puerta de su escuela. ¡Es cosas de abrir bien los ojos! ¡No sea wey… y deje el agua correr… que hay muchos peces en el mar!

    Con cariño,

    La Malinche Sudafricana

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